Ruta circular por los Torrollones de la Gabarda

Resulta ciertamente gratificante que se puedan descubrir, cerca de casa, rincones y paisajes sorprendentes y desconocidos. Lugares y rutas senderistas menos populares y que, sin embargo, siempre dejan un excelente recuerdo.
Precisamente uno de estos parajes es el de los Torrollones de la Gabarda, en la Comarca de los Monegros. Con un aire que bien podría recordar al lejano oeste, estas verticales formaciones rocosas salpican el paisaje con sus formas altivas, esbeltas y casi irreales.
Caprichos de la naturaleza debidos a la diferencia de resistencia a la abrasión del agua y el aire, los Torrollones de la Gabarda son uno de los paisajes más singulares de la Comarca de los Monegros. Hoy te proponemos realizar una ruta circular para descubrirlos. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

Viendo la estructura de esta formación, resulta sencillo imaginar cómo se han creado estas curiosas rocas.

¿Cómo llegar a los Torrollones de la Gabarda?

El inicio de la ruta por los Torrollones de la Gabarda se encuentra en el aparcamiento del parque Gabarda Aventura, entre las localidades de Sodeto y Alberuela de Tubo.
Para llegar allí, desde la carretera A-1223 entre ambas localidades, debemos tomar un desvío bien indicado (Gabarda Aventura), y que nos llevará en poco menos de 2 km, hasta dicho aparcamiento.
Hay espacio suficiente para numerosos vehículos.

Amplio aparcamiento junto a las instalaciones del parque Gabarda Aventura.

Datos técnicos

Fecha: 24 de enero de 2021.
Inicio y fin de la ruta: Aparcamiento parque Gabarda Aventura.
Itinerario: Aparcamiento – Rincón del Olivar – Castillo – El Abuelo – Arco de Sodeto – Aparcamiento.
Distancia: 4,62 kilómetros.
Desnivel acumulado: 224 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 361 metros.
– Máxima: 464 metros.
Duración sin paradas: 1 hora y 45 minutos.
Duración, por partes:
– 10 minutos hasta el Rincón del Olivar.
– 50 minutos en llegar a la base del Castillo (incluyendo diez minutos de paradas para fotos).
– 1 hora y 30 minutos hasta llegar a la formación de El Abuelo (15 minutos de descanso).
– 2 horas y 10 minutos hasta el arco (incluyendo cinco minutos de descanso).
– 2 horas y 15 minutos hasta el coche.
Dificultad/recomendaciones:
– Lo habitual es realizar una ruta circular, en sentido horario, visitando El Abuelo -> El Castillo -> Rincón del Olivar; en nuestro caso lo hicimos en sentido antihorario y ampliamos la ruta para rodear el Castillo y tener mejor vista de los torrollones más alejados.
– La ruta circular “clásica” (El Abuelo -> El Castillo -> Rincón del Olivar) está señalizada con marcas de PR (blancas y amarillas), aunque en ocasiones es fácil no verlas y la senda está, a tramos desdibujada. Si se realiza la ruta que nosotros proponemos, hay tramos donde hay que intuir/inventar la senda, aunque resulta muy evidente la dirección a seguir.
– En algún tramo breve hay que ayudarse mínimamente con las manos, para superar alguna roca algo más elevada, muy sencillo.
– Hay un tramo de faja más estrecho y con cierta exposición, que se puede evitar tomando un pequeño atajo por el agujero en la roca (ver en la descripción).
– Llegar a la cima del Castillo requiere superar una pequeña trepada, de algo más de dos metros, con buenos apoyos, pero en un terreno irregular. No apto para todo el mundo.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Ruta realizada según el reloj GPS.
Ruta realizada, sobre mapa del IGN.
Perfil de la ruta realizada.
Escala MIDE de dificultad.
Ruta realizada.

Nuestra experiencia en la Ruta a los Torrollones de la Gabarda

Llega un nuevo fin de semana del mes de enero, con previsión meteorológica nada halagüeña en el Pirineo. Por ello, decidimos pensar en alguna ruta alejada de las nevadas cumbres, con previsión de lluvia, nieve y fuertes vientos. Pronto nos viene a la mente la ruta por los Torrollones de la Gabarda, en la Comarca de los Monegros. Aunque quizá el viento sople con fuerza, tenemos garantizado un sol radiante. Excelente decisión, veremos después.
Dejamos el coche en el aparcamiento del parque Gabarda Aventura y valoramos si realizar la ruta circular clásica o ampliarla para ganar otra perspectiva de las curiosas formaciones de piedra arenisca. Optamos, finalmente, por realizar la ruta más amplia y hacerla en sentido antihorario.
Para ello regresamos unos metros, desde el aparcamiento, hacia la carretera por donde hemos venido. Enseguida vemos una pista que parte hacia la izquierda (norte), entre pinos y majestuosos olivos, y que debemos tomar. Si prestamos atención nos percataremos de que unos metros más a la izquierda, paralela a la pista, hay una pequeña senda con paneles que explican algunas de las plantas que podemos ver en la zona.

Unos metros a la derecha, la pista. Aquí el sendero botánico, algo desmejorado.

En unos diez minutos llegamos al imponente anfiteatro de roca conocido como el Rincón del Olivar, en que ya contemplamos las primeras moles de roca arenisca que conforman este paisaje tan vertical y característico.

Ya vemos el paisaje característico de la zona.

La pista continúa en un nuevo desvío a la izquierda, atravesando un pequeño puente, para encontrar en pocos metros un desvío no señalizado. Hacia la izquierda llegaríamos de nuevo al aparcamiento, por lo que nuestra opción es el camino de la derecha, tal y como mostramos en la foto.

Superamos un pequeño puente.
El camino de la izquierda nos llevaría nuevamente al aparcamiento; nosotros hacia la derecha (en este cruce no hay indicaciones claras).

Cuando parece que el sendero va a chocar contra la muralla rocosa que tenemos enfrente, este vira hacia la derecha (señalizado con un gran hito de piedra) para superar el desnivel mediante un par de lazadas cómodas, en que el sendero se torna estrecho y transcurre entre matorrales espinosos.
Para ganar la parte superior del Rincón del Olivar nos queda superar un pequeño resalte, ayudándonos mínimamente con las manos, sin dificultad. Desde este punto ya tenemos una vista panorámica más amplia.

Superamos un pequeño resalte, sin dificultad.

Aunque la dirección a seguir, oeste, es evidente, en este punto la senda se desdibuja un poco y puede resultar fácil perder las indicaciones. Se debe prestar atención a los hitos de piedra o las marcas de pintura blancas y amarillas de PR para encontrar la senda adecuada.
Enseguida llegaremos a una amplia grada rocosa, desde la que ya podemos contemplar las vastas llanuras monegrinas, teniendo a la vista ya las curiosas formaciones de El Abuelo y El Castillo, así como las instalaciones de Gabarda Aventura, casi bajo nuestros pies. Buen lugar para detenerse y tomar unas fotografías. Merece la pena asomarse, con precaución, para poder contemplar una gran roca con forma de hongo, que parece desafiar a la gravedad.

El Castillo a la derecha; El Abuelo (¿verdad que recuerda a la silueta de un anciano?) a la derecha.
Las instalaciones del parque y, al fondo, las amplias llanuras de Los Monegros.
Si nos asomamos, con cuidado, podemos obtener espectaculares fotografías.

Continuamos llaneando a media altura, en dirección evidente a la mole rocosa del Castillo, la más grande y elevada de toda esta pequeña serranía. Vemos El Abuelo a nuestra izquierda, a pocos metros, con su curiosa y característica forma, que hace honor a su nombre puesto que recuerda, sin duda, a la silueta de un anciano.

Seguimos caminando, rumbo oeste.
Se ve claro, ¿no?

En este punto tenemos dos opciones: ir hacia El Abuelo y regresar ya hacia el aparcamiento (realizando la ruta circular “clásica”, aunque en sentido antihorario) o bien realizar la ruta circular ampliada, rodeando el Castillo. Nosotros, con ganas de caminar y ante el día soleado y de temperatura agradable que ha salido, optamos por la ruta más larga.
Así, tomamos un sendero que parte hacia la derecha (norte), señalizado con las marcas de PR, y que asciende progresivamente para bordear la gran masa rocosa.

Hacia la izquierda El Abuelo; nosotros debemos rodear El Castillo por su derecha.
Debemos estar atentos a los hitos de piedra, situados sobre estas grandes rocas.

La senda poco a poco va difuminándose, aunque se puede seguir sin mayor dificultad; no obstante, debemos estar atentos al desvío que asciende hacia la izquierda (no señalizado) en busca de la parte más débil del Castillo. Con suerte, divisaremos las lejanas marcas de pintura en la roca que indican, de manera aproximada, por dónde acercarse a la base de la muralla.

Tendremos que localizar estas marcas en la roca, a lo lejos, para dejarlas a nuestra izquierda.

Tras unos metros de ascenso, llegamos al punto de acceso al Castillo. Se trata de una pequeña trepada, quizá de algo más de dos metros y con unos pequeños peldaños excavados en la roca. No parece excesivamente difícil, pero requiere la trepada en un terreno algo irregular y con cierta caída. Nosotros nos conformamos con las vistas que tenemos desde la parte inferior.

Últimos metros de ascenso.
¿Se puede trepar? Sí. ¿Es fácil? No del todo…

Descendemos por el camino por donde veníamos unos metros hasta llegar a la senda principal, y volvemos a tomar rumbo oeste, ya con buenas vistas del Canal del Flumen, las grandes superficies de regadío y los dos gigantescos torrollones.
A partir de aquí, definitivamente, perdemos la senda. No encontramos marcas de PR ni hitos de piedra, aunque esporádicamente vemos trazas de senda o incluso huellas en el barro. Sin embargo, resulta sencillo comprender que debemos continuar hacia el oeste, descendiendo por donde nos resulte más cómodo, hasta llegar a la vereda de un campo de cultivo.

Toca descender hasta casi el campo que se ve abajo, justo bajo el primero de los grandes torrollones.
¡De cerca impresionan!

Iremos rodeando, progresivamente, el Castillo, hasta toparnos nuevamente con una marcada senda, que ya regresa en dirección este. Caminamos, otra vez, por una amplia grada de roca arenisca, con las formaciones características de la zona.
Si bien el camino carece de cualquier complicación en todo este tramo, conviene alejarse de las zonas más verticales, puesto que en algún punto la caída es importante.

La ruta es evidente y sencilla…
… aunque no conviene acercase al precipicio.

Tras pasar junto a una zona en que las paredes de arenisca presentan incontables cavidades, fruto de la acción del viento y el agua, llegamos a la base de la formación más singular de todas: El Abuelo. Parada obligatoria a tomar fotografías, puesto que la escultura natural es imponente.

Paisajes de roca arenisca, modelados por el viento y el agua.
Bajo la gigantesca aguja denominada El Abuelo.

Tras superar El Abuelo volvemos a encontrar señalizaciones de PR. Nos desviamos unos metros a la izquierda para llegar hasta una espectacular senda labrada por la naturaleza y que forma un fotogénico rincón.

Nos desviamos momentáneamente del camino para acercarnos a la faja labrada en la roca, justo ahí enfrente.
Así, llegamos a este espectacular punto.

Tomamos las fotos de rigor y regresamos hasta la base de El Abuelo para continuar por la senda que veníamos, en dirección este, por terreno cómodo.
Pronto llegamos a otro de los puntos más espectaculares de la ruta. Se trata de otra pequeña faja excavada en la roca, más estrecha que la anterior y con un punto en el que es preciso extremar la precaución. Para quienes sean más vertiginosos, dicho paso se puede evitar pasando por una pequeña ventana en la roca. ¡Qué curioso!

Seguimos caminando rumbo oeste.
El paisaje que dejamos atrás también es espectacular.
Llegamos a otro tramo de faja colgada, más estrecho y con bastante caída hacia la derecha…
… aunque, por suerte, podemos evitarlo si pasamos por aquí.
Vistas en la otra dirección.

Sólo nos queda, desde aquí, rodear las atracciones del parque, pasando cerca del impresionante arco de roca, para llegar de nuevo al coche.

Ante este paisaje es imposible no recordar los grandes parques nacionales de EEUU.
Aquí finaliza nuestra ruta, y empezaría si la hiciéramos en sentido contrario.

En conclusión, la ruta circular por los Torrollones de la Gabarda es una excursión sencilla, que nos permite descubrir un paisaje desconocido a la par que curioso. Una agradable opción para salir a la naturaleza en cualquier época del año.

La princesa y su castillo.

Rutas alternativas

Ruta circular “clásica”: lo habitual es realizarla en sentido horario, partiendo del aparcamiento y siguiendo la ruta Arco -> El Abuelo -> Castillo -> Rincón del Olivar. Unos 3,5 kilómetros, bastante bien señalizada.
Alargar la ruta hasta los grandes torrollones y el Embalse del Torrollón: ideal para contemplar los grandes colosos de roca de cerca. La ruta se alarga a los 7-8 km, con algún tramo que transcurre por la vereda de campos de cultivo.

En rojo, nuestra ruta. La ruta circular clásica se muestra en verde; si la queremos alargar hasta los torrollones y el Embalse de Sodeto lo haremos por la línea morada.
¡Hasta la próxima!

2 comentarios

    1. Conbotasymochila

      Jejeje ¡pues nosotros lo veíamos claramente! 😉
      La verdad es que es una ruta muy interesante y no demasiado conocida. Realizarla desde el embalse permite pasar bajo los dos grandes torrollones, lo que la hace todavía más espectacular.
      ¡Ya nos contarás la experiencia!

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