Senderismo en Dolomitas: ruta al Lago di Sorapis

Una de las rutas senderistas más populares en los Dolomitas es la que lleva al idílico Lago di Sorapis. De origen glaciar e hipnóticas aguas azul turquesa, este hermoso lago se sitúa a 1923 metros de altitud, bajo impresionantes montañas, conformando uno de los rincones más bellos de toda la cordillera.
A pesar de que su ruta de acceso exige superar algunos pasos ciertamente expuestos, son muchos quienes se animan a conocerlo, desde montañeros avezados a familias con niños.
Nos parece una ruta cómoda pero que (quizá, y a pesar de que vimos gente de todo tipo) no consideramos para todos los públicos. Precaución, preparación y material adecuado para salir al monte van a ser necesarios para realizar la ruta al Lago di Sorapis. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

¿Cómo llegar?

La ruta al Lago di Sorapis parte desde el puerto de montaña de Tre Crocci, entre las localidades de Cortina d’Ampezzo y Misurina. Aunque existen dos aparcamientos en la cima del puerto, lo habitual es ver centenares de coches aparcados en los márgenes de la carretera, incluso a varios kilómetros del puerto. Conviene madrugar para intentar encontrar hueco lo más próximo al punto de partida.
Unos metros más abajo del puerto, en dirección a Misurina, se encuentra el inicio del camino, bien señalizado con un poste de madera (sendero 215) y un panel indicador.

Datos técnicos

Fecha: 4 de septiembre de 2020.
Inicio y fin de la ruta: Passo Tre Crocci.
Itinerario: Passo Tre Crocci – Sendero 215 – Lago di Sorapis (vuelta al lago) – Sendero 215 – Passo Tre Crocci
Distancia: 12,92 km.
Desnivel acumulado: 458 metros de desnivel, tanto positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1750 metros.
– Máxima: 1973 metros (rodeando el lago).
Duración sin paradas: 4 horas y 25 minutos.
Duración, por partes:
– 1 hora y 15 minutos hasta el primer tramo de cadenas.
– 1 hora y 25 minutos hasta el segundo tramo de cadenas.
– 1 hora y 35 minutos hasta el tercer tramo de cadenas (expuesto).
– 2 horas hasta el Lago di Sorapiss.
– 3 horas y 20 minutos hasta completar la vuelta al Lago (incluye 35 minutos de descanso).
– 5 horas para finalizar la ruta.
Dificultad/recomendaciones:
– En el camino existen tres tramos equipados con cadenas metálicas donde agarrarse, para superar pasos que exigen precaución (por ser expuestos o algo más verticales). No son especialmente difíciles, pero pueden suponer un reto para quien tenga vértigo o no esté habituado a caminar por montaña.
– Al realizar la vuelta al lago hay que tener en cuenta que la senda no está bien señalizada, sobre todo en la parte este del lago. Si vamos junto a la orilla tendremos que superar un paso algo más complejo, por lo que lo ideal es alejarse temporalmente de la orilla para ascender unos metros y, posteriormente, descender nuevamente al lago.
– No lo consideramos una ruta para todos los públicos.
Track GPS: descargar aquí.

*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Ruta realizada.
Ruta realizada, con más detalle (clic para ampliar).
Perfil de la ruta.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia en la Ruta al Lago di Sorapis

Tras estirar las piernas por la mañana en la sencilla Ruta circular al Lago di Braies, nos dirigimos al Passo Tre Crocci, donde cientos de coches se amontonan en los aparcamientos y en los arcenes de la carretera. Es mucha la gente que se anima, en un día de sol radiante como hoy, a salir a caminar por el monte. Por suerte, encontramos un hueco para aparcar justo al lado del panel indicador del inicio del camino.
Superamos una valla que impide el paso a vehículos y comenzamos a caminar por un sendero amplio (nº 215) que se interna en un bosque de pinos, tras el cual asoman las verticales cumbres del Grupo del Sorapis, que llegan a superar los 3200 metros de altitud. Si echamos un vistazo a nuestras espaldas, también destaca el desafiante Monte Cristallo, de 3221 metros.

Iniciamos la ruta, bien señalizada.
Desde el primer momento tenemos buenas vistas.

El tramo de bosque es cómodo, con suaves subeybajas, en dirección sudeste, a la sombra. Aquí caminamos a buen ritmo puesto que hemos comenzado la jornada algo más tarde de lo habitual.
Superamos un tramo en el que el camino se ha desdibujado, fruto de alguna tormenta, al pasar por un barranco seco en estos momentos y volvemos a serpentear por el bosque, siguiendo las claras indicaciones pintadas en árboles o en pequeños carteles metálicos.

Superando el barranco. ¡Menuda tormenta debió de caer por aquí!
Caminamos por el bosque, sin pérdida.

Conforme vamos avanzando el terreno gana algo de altitud y, sobre todo, vistas. Caminamos un buen trecho a media ladera, rodeando la pétrea Cime de Marcuoira por su cara este, y con inconmensurables panorámicas del Val d’Ansie y la zona de Misurina. A lo lejos distinguimos, casi ocultas tras otros macizos, las Tre Cime di Lavaredo, nuestro objetivo en próximos días.

Buena panorámica del valle.
Zoom hacia las Tre Cime di Lavaredo.

Nos vamos cruzando, conforme caminamos, con numerosos excursionistas que ya regresan del lago. Algunos de ellos con material poco apropiado para una ruta como esta, en que existen tramos con cierta miga.
El camino comienza a virar, progresivamente, en dirección sur, intentando adentrarse en el valle que lleva al Circo di Sorapis, de verticales e imponentes paredes.

Ya intuimos el valle hacia el que nos dirigimos.

Cuando llevamos una hora y cuarto de camino llegamos al primer tramo equipado con un cable de acero. Se trata de apenas 6-8 metros de pendiente más pronunciada, en roca, que no suponen ninguna dificultad si esta se encuentra seca. El paso de la gente la ha vuelto más pulida y resbaladiza, pero el cable nos ofrece mucha seguridad. Debemos esperar, eso sí, al menos 10 minutos a superar el atasco de gente que va bajando, ya que algunas personas descienden con cierta dificultad este paso y no nos permiten avanzar.

Primer tramo equipado, sencillo.
Mismo tramo, en el camino de regreso. Mejor ayudarse del cable de acero.

Unos metros más adelante llegamos a un paso equipado con escaleras metálicas, bien habilitadas y con barandilla, que permite superar un resalte rocoso sin ninguna dificultad.
No han pasado ni cinco minutos más de ruta cuando llegamos a otro tramo equipado con cable. Transcurre por un paso de roca húmeda que, aunque llana y ancha, exige máxima concentración y precaución.
Lo superamos sin problema y continuamos por el cómodo sendero, que asciende suavemente y, de vez en cuando, supera algún pequeño escalón de roca, sin dificultad. A nuestro alrededor las vistas son formidables, lo que nos lleva a detenernos cada pocos minutos para tomar alguna fotografía.

Estas escaleras metálicas nos ayudan a superar un tramo vertical.
Otra foto de las escaleras, en el camino de bajada.
Otro tramo equipado, en el que se camina por roca húmeda, resbaladiza.
El tramo exige mucha precaución.
Ya disponemos de una magnífica panorámica.

Sin embargo, enseguida nos topamos con el último paso complicado de la ruta, y que quizá sea el que mayor problema pueda suponer a quien padezca de vértigo. Se trata de un tramo de unos diez o quince metros en que la senda, angosta (un metro, aproximadamente), transcurre junto a un abismo de centenares de metros. Equipado también con cable para sujetarse, en este punto el sendero es llano y presenta un excelente firme, por lo que la única dificultad resulta de lo expuesto del camino.

El paso más expuesto, sencillo pero con mucha caída a la izquierda.
Aquí con cuidado…
Nótese el camino a la izquierda. Tiene como un metro de ancho y es sencillo, pero exige prudencia y máxima precaución.

Una vez superado este tramo, el sendero se vuelve a internar en el bosque, ya más cómodo y con ascenso suave. Así, dejamos el desvío al Rifugio Vandelli a nuestra izquierda y llegamos a orillas del Lago di Sorapis (5,8 km; 1 hora y 55 minutos, 1923 metros de altitud). De aguas azul lechoso y rodeado de inalcanzables montañas, resulta mucho más bello en persona de lo que pudiera transmitir cualquier fotografía.
Decenas de personas se arremolinan, casi literalmente, en sus orillas para retratar semejante paraíso. El lugar lo merece, sin duda.

Entramos en otro tramo boscoso.
Llegamos, por fin, al Lago di Sorapis.

Optamos por realizar una ruta circular al lago, para contemplarlo desde todos los ángulos posibles. A nuestra izquierda parte una senda clara, que tomamos. Sin embargo, pronto vemos que dicha senda se encarama sobre unas rocas con caída al lago, por lo que debemos retroceder unos metros y continuar rodeando el lago ascendiendo unos metros, más lejos de la orilla que la primera senda que hemos visto. Este otro camino, en cambio, aunque evidente no se encuentra nada señalizado.

Comenzamos a rodear el lago.
En algunos putos la traza del camino no está del todo clara, pero la dirección es evidente.
Magníficos colores.
Emprendemos el descenso hacia las orillas del lago.

Pronto encontramos trazas de otra senda que ya desciende, de manera más sencilla, eso sí, a orillas del lago. Fotos de rigor y minutos de contemplación y silencio. ¡Queremos disfrutarlo!

Visita inolvidable.

Continuamos la ruta circular hasta llegar a un tramo más llano, cual playa lacustre, donde numerosas personas se sientan a comer, tomar fotografías e incluso tomar el sol. Nos detenemos aquí un buen rato a comer y beber, ¿qué mejor sitio?

Fotos para la posteridad.

Aunque nos quedaríamos mucho más rato por aquí, toca finalizar la ruta circular y emprender el camino de vuelta, por donde hemos venido.
Lo hacemos a buen ritmo, puesto que el camino no está transitado como en la ida al lago. Disfrutamos, sin parar de tomar fotografías, de las maravillosas panorámicas que nos ofrece el camino de vuelta, iluminadas con los tonos cálidos de un incipiente atardecer.

Una de las magníficas vistas que tenemos en el camino de descenso.

Cuando llevamos exactamente cinco horas de ruta llegamos de nuevo al coche. Ha sido una ruta preciosa, con caminos algo aéreos y no aptos para todos los públicos (aunque, con precaución, se pueden superar sin dificultad), y con el regalo final de poder disfrutar de uno de los enclaves más hermosos de los Dolomitas.

¡Hasta siempre, Lago di Sorapis!

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