Visitar Aragón en otoño: recomendaciones de travelbloggers aragoneses

Resulta fácil admitir que en Aragón existen una gran cantidad de lugares cautivadores que visitar, bien sea por su valor histórico, interés cultural o por su espléndida naturaleza. Desde el norte, en los Pirineos, hasta las comarcas de Teruel, y pasando por la provincia de Zaragoza, podemos conocer y descubrir interesantes poblaciones, valles y comarcas.
Y muchos de estos lugares, precisamente, muestran su cara más tranquila, amable o hermosa en otoño. Cuando los días comienzan a acortar, los árboles caducifolios se tiñen de mil colores y el trasiego veraniego deja paso a la tranquilidad otoñal, resulta una época excepcional para conocerlas.
Hoy, de la mano de compañeros blogueros de viaje de todos los puntos de Aragón te invitamos a conocer algunos de nuestros secretos otoñales. ¿Nos acompañas a conocerlos?

Anento, por Sheila, del blog Viajando con Sheiluscus

Anento está situado al sur de la provincia de Zaragoza, concretamente en el Valle del Jiloca, está catalogado como uno de los pueblos más bonitos de España.
A tan solo a una hora de la capital aragonesa podemos disfrutar de un paseo por su naturaleza, visitando los senderos del Aguallueve, un manantial que cae en forma de gotas de agua creando paredes de piedra y musgo. Una zona muy bonita para desconectar y disfrutar de lo que nos regala.
Después nos adentramos ya en el pueblo descubriendo cada calle gracias a la ruta de los Rincones con Encanto: una ruta por medio del pueblo, la cual nos guía por sus lugares más bonitos.
En la parte alta de Anento se encuentra el Castillo, se puede ver gracias a la construcción de una escalera que nos permite subir y andar por los restos que han quedado. Y para poner punto final a la visita de la forma más bonita, no te vayas sin visitar el Torreón Celtíbero, en realidad apenas queda nada del Torreón, pero las vistas que tenemos de Anento son un regalo.

Más información en una entrada súper completa completo sobre Anento aquí.

Preciosas vistas de la localidad.
El siempre curioso aguallueve de Anento.

Valle de Tena, por Ana, del blog Mi siguiente viaje

Uno de los mejores sitios de Aragón para disfrutar del otoño es el Valle de Tena, en Huesca. Esta parte del pirineo aragonés tiene pueblos con mucho encanto y también muchos picos, lagos, ibones y excursiones donde poder ver los colores del otoño.
Algunos de los pueblos más bonitos de Aragón se encuentran en este valle. No te puedes perder Sallent de Gállego, Lanuza, Piedrafita de Jaca, Panticosa o El Pueyo de Jaca. Todos estos pueblos destacan por sus casas de piedra y tejados negros de pizarra, calles con mucho encanto perfectas para disfrutar de un paseo.
Si quieres hacer alguna excursión por el Valle de Tena para disfrutar del otoño puedes ir al Salto de Sallent de Gállego (una cascada muy sencilla de llegar), subir al Arco de Piedrafita donde hay unas vistas increíbles o subir al Pico Pacino (es sencillo) y disfrutar de las vistas desde arriba.
Si viajas con niños al valle de Tena te recomendamos la visita al parque faunístico de Lacuniacha. Además de ver un paisaje otoñal también verás animales que viven en los bosques. En este caso están en semi-libertad y varios de ellos han sido rescatados o están siendo cuidados hasta que se recuperen. ¡Sin duda el valle de Tena es una opción perfecta en otoño!

El Valle de Tena en otoño es una auténtica preciosidad.

Monasterio de Piedra, por Maite y Edu, del blog Maleta y viaje

Sin duda el otoño es nuestra estación preferida para visitar lugares naturales donde poder disfrutar de paisajes de ensueño. Paisajes que en esta época se tiñen de colores rojizos y que son un auténtico regalo para la vista y los sentidos.
Uno de estos lugares, recomendables durante todo el año, pero más si cabe en otoño, es el Monasterio de Piedra, un espacio natural situado en Nuévalos, a muy pocos kilómetros de Calatayud, y que fue declarado Monumento Nacional en 1983.
La visita son unos 5 kilómetros en un recorrido sencillo, perfectamente marcado, y con una belleza única.
A través de preciosos paisajes boscosos, te irás adentrando en diferentes grutas y disfrutando de las muchas cascadas y saltos de agua que te acompañarán durante todo el camino, como la cascada La Caprichosa o la cascada Cola de Caballo, con unos 50 metros de caída. También puedes relajarte y disfrutar de la paz y la naturaleza de este parque en lugares tan mágicos como el Lago del Espejo.
Si después de la visita te has quedado con ganas de más, también puedes visitar el Monasterio o el Museo del Vino.
Eso sí, ten en cuenta que el acceso al Monasterio de Piedra no es gratuito. Puedes consultar las tarifas y los horarios en su página web

En uno de los rincones más espectaculares del Monasterio de Piedra.

Matarraña, por Mónica, del blog Libreta viajera

Dicen del Matarraña que es la Toscana española. Para mí, es la comarca más bella de Aragón, con una personalidad y atractivos propios que no necesitan ser comparados con nada. Un lugar para disfrutarlo despacio, con pueblos y destinos naturales a los que se llega por deliciosas carreteras.
Valderrobres es el lugar perfecto para comenzar. Cruzando el puente sobre el Río Matarraña, entraremos por la puerta de la muralla. Una vez aquí, lo mejor es perderse por sus calles empedradas y descubrir encantadores rincones hasta llegar a lo más alto, donde encontraremos una de las fortalezas góticas aragonesas más bellas.
Si tomamos dirección Beceite, llegaremos a la Masía de Mas de Bunyol, uno de los mejores observatorios de buitres de Europa donde el ya conocido como “buitreman” alimenta a diario a centenares de buitres leonados salvajes. Un lugar perfecto para los amantes de los animales y del turismo responsable.
Para los más atrevidos, en Fuentespalda, con 1980 metros de recorrido y 200 metros de desnivel, les espera la tirolina que puede presumir de ser la más larga de Europa.
Si lo que nos gusta es la naturaleza, podremos ir a Beceite en el que se localiza el magnífico paraje de El Parrizal, donde las aguas del Matarraña han esculpido fabulosos cañones. Es una sencilla excursión que se recorre por pasarelas sobre el río.
Los que disfruten con las actividades físicas, podrán recorrer la Vía Verde que pasa por: Valjunquera, Valdeltormo, Torre del Compte, Valderrobres, Cretas y Lledó. Los accesos se encuentran en las antiguas estaciones de tren, en las afueras de las poblaciones.
Calaceite, La Fresneda o Rafales, entre otras pequeñas poblaciones, poseen cascos históricos bellísimos con historia y también deliciosa gastronomía por descubrir.”

Más información y otras ideas aquí.

La entrada a Valderrobres es preciosa.

Ordesa, por Sabine y Luisé, del blog Siuler viajes y fotos

Durante millones de años, el hielo de los glaciares ha ido esculpiendo uno de los caprichos geológicos más impactantes y bellos de todo el Pirineo aragonés. Declarado Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se erige hoy como uno de los lugares más emblemáticos para todos los amantes de la montaña.
Domina su orografía el imponente Monte Perdido que, con sus 3355 metros, es el mayor macizo montañoso calcáreo de Europa Occidental. Desde esta cadena de impresionantes cimas de más de 3000 metros derivan a modo de brazos los valles de Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta, cincelados por las aguas respectivas de los ríos Arazas, Bellós, Yaga y Cinca.
Un total de 19 rutas nos esperan, desde las excursiones más sencillas y familiares hasta las caminatas más exigentes solamente aptas para los montañeros más experimentados. Adentrarse en el que es considerado el verdadero corazón de los Pirineos es fundirse con un entorno único que transcurre entre cumbres y paredes legendarias y que guardan en cada roca grandes hitos de la historia del alpinismo.
Majestuoso en cualquier época del año, es en otoño cuando el PN de Ordesa despliega toda su magia y uno tiene la sensación de perderse en un mundo de fantasía debido a su inagotable gama cromática. Caminar sin dejar huella, rodeado de frondosos bosques de hayas, pinos y pinabetes, amplias praderas, abruptas cimas montañosas y con el rumor de fondo de sus ríos, cascadas, arroyos y barrancos, componen sin duda unos de los escenarios fotográficos más impactantes. Y aunque es difícil elegir un rincón, nosotros os recomendamos la ruta por el Bosque de las Hayas o la ruta circular de la Faja Canarellos. Aunque si lo que te gusta es el vértigo y las emociones fuertes, sin duda elige la ascensión a Monte Perdido (sólo apta para montañeros expertos).
Y para que el despertar de nuevo a la realidad no sea muy traumático, nada mejor que finalizar el día degustando la rica gastronomía de la zona y sus sabrosas especialidades, donde la calidad, el mimo y esos sabores de siempre, se erigen como carta de presentación en cualquiera de los restaurantes de estos valles.
Más información sobre Ordesa aquí.

Disfrutando de Ordesa.
Colores mágicos.

Sos del Rey Católico, por Xipo, del blog En el mundo perdido

Las Cinco Villas es una zona preciosa de Aragón, pero dentro de ella, un municipio sobresale por su belleza. Se trata de Sos del Rey Católico, un municipio con un nombre tan bello como rimbombante que acompaña a esta pequeña localidad de calles empedradas de aire medieval.
Tal es la belleza del lugar que desde 1968 Sos del Rey Católico fue declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, y desde 2016, pertenece a la asociación de pueblos más bonitos de España.
¿Lo mejor para visitarlo? Perderse por sus calles sin prisa. Así descubriréis infinidad de preciosos rincones que esconde Sos del Rey Católico, además de encontraros con algunos de sus tesoros, como la Casa de la Villa, la Torre del Homenaje, último vestigio del viejo Castillo de Felizana y desde donde se obtienen unas bonitas vistas de la localidad, o el palacio de los Sada.
Como en todo Aragón, en Sos del Rey Católico se come muy bien, pero si queréis un consejo, en “La cocina del Principal” tienen un menú degustación de temporada que quita el sentido. Buenísimo y de calidad. Perfecto para acompañar una escapada que estoy seguro que no os dejará indiferentes.

Rincones con encanto.

Valle del Aragón, por Lucía y Borja, del blog Proyecto Pandora

El Valle del Aragón es uno de nuestros valles pirenaicos favoritos y el que más visitantes recibe al año por su gran oferta deportiva y de ocio. En otoño, muchos verdes se tiñen de amarillos, naranjas y marrones de infinidad de tonalidades, siendo la oportunidad perfecta, para los senderistas y amantes de la fotografía, de poder disfrutar de un entorno espectacular. El valle está formado por diversos municipios, te contaremos qué puedes hacer en algunos de los más importantes.
En Jaca, la capital, puedes visitar la Catedral de San Pedro, por ser una de las construcciones más características y antiguas del románico en España; el museo diocesano con sus pinturas medievales; la Ciudadela custodiada por los ciervos; el Monasterio (viejo y nuevo) de San Juan de la Peña subiendo la montaña o, por qué no, ponerte unos patines y deslizarte por el pabellón de hielo.
Si sigues subiendo darás con Castiello de Jaca y el Valle de la Garcipollera. Una zona ideal de senderismo, avistamiento de ciervos en libertad y lugar donde se asienta la Ermita de Santa María de Iguácel.
En Villanúa están las Cuevas de las Güixas (brujas, en aragonés). La gruta alberga estalactitas, estalagmitas e infinidad de leyendas y, si te gusta la aventura, pásate por el ecoparque del Juncaral, un bosque de pinos y abetos a los pies del Collarada (2.883 m.), que ofrece tirolinas para todos los niveles.
A pocos kilómetros está Canfranc, el pueblecito de una sola calle donde nosotros tenemos casa. Aunque aparentemente no ofrezca demasiado, puedes tomar una tapa en El Mentidero, con su estupenda terraza al lado de la iglesia de la Asunción, o caminar por un tramo del Camino de Santiago, que circula en las inmediaciones del río, para ver los restos de la iglesia de la Trinidad, el Castillo o puente de los peregrinos. Igualmente, desde allí, comienza una marcha relativamente corta hasta el Refugio del Gabardito. Continuando la carretera, está Canfranc Estación donde se encuentra la Estación Internacional de Ferrocarril de principios del S.XX, el centro A LURTE dedicado a la gestión y prevención de riesgos de montaña o la ruta de los búnkeres.
Por último, a pocos kilómetros de la frontera francesa, ascendiendo por el puerto de Somport, están Candanchú y Astún, famosas por sus estaciones de esquí, pero si todavía es un poco pronto para disfrutarlas en otoño, sus praderas son el punto de partida para excursiones de alta montaña y del Camino de Santiago francés ¿Te animas?

Sonrisas otoñales en el Valle del Aragón.

Gúdar-Javalambre, por Paula, del blog Con botas y mochila

La Comarca de Gúdar-Javalambre es otra de esas pequeñas joyas que esconde la provincia de Teruel. Con localidades llenas de encanto, un importante observatorio astrofísico y sus estaciones de esquí, se trata de una comarca muy completa e interesante.
Las preciosas poblaciones de Rubielos de Mora y Mora de Rubielos guardan un buen puñado de edificaciones con un notable interés histórico. Así, en Rubielos de Mora debemos destacar el Palacio de los Marqueses de Villasegura, el Palacio de los Condes de Florida o la ex Colegiata de Santa María la Mayor (siglo XIII). En Mora de Rubielos no podemos dejar de visitar la ex Colegiata de Santa María (preciosa obra gótica) y el Castillo.
Otra localidad que merece una visita es Puertomingalvo, mucho más sosegada y tranquila que las anteriores, aunque con un encanto especial.
Por último, no podemos olvidar la gastronomía, en la que destaca, por encima de todo, la trufa. Nos encontramos en la zona con mayor producción a nivel mundial, por lo que este preciado tubérculo va a ser ingrediente en la mayor parte de los platos. Si a ello le sumamos el siempre delicioso Jamón de Teruel, nuestro paladar quedará satisfecho con la visita a Gúdar-Javalambre.
Un fin de semana en la Comarca de Gúdar-Javalambre nunca decepciona. ¿Te animas a conocerla?

Más info sobre la Comarca de Gúdar-Javalambre aquí.

Días soleados que invitan a recorrer la Comarca de Gúdar-Javalambre.

Selva de Oza, por Pedro, del blog Con botas y mochila

Son incontables los enclaves pirenaicos que nos permiten contemplar la espectacularidad de los bosques en otoño. Y, aunque muchos de ellos resultan familiares a todo lector, elegir la Selva de Oza resulta siempre un acierto por la magia de sus tonalidades otoñales, en un entorno fascinante.
Sólo con recorrer la carretera que asciende desde la localidad de Echo ya nos podemos hacer una idea de lo que nos depara más adelante, pero, llegar a la propia Selva de Oza y recorrer sus alrededores, caminando, es quizá contemplar el otoño en su máxima expresión.
Desde este lugar parten numerosas rutas senderistas que serpentean por este auténtico paraíso natural, surcando bosques de abetos, hayas, pinos y algunos tejos, arces y abedules. Algunas de las más populares son la que recorre la calzada romana (sencilla), el Camino de los Ganchos (moderada) o la que se adentra en el Valle de Estriviella (moderada).
Para quienes deseen una jornada más completa, pueden recorrer el idílico Valle de Aguas Tuertas e incluso llegar al Ibón de Estanés; los más aventureros pueden tratar de hollar la cumbre del Castillo de Acher, que ofrece una extraordinaria panorámica.
La Selva de Oza es naturaleza en estado puro, y en otoño una delicada eclosión de colores. ¡No te la pierdas!

¡Qué colorida es la Selva de Oza!

Esta ha sido la selección de varios blogueros de viaje sobre lugares que visitar Aragón en otoño. Y tú… ¿Cuál añadirías a la lista? ¡Te leemos en los comentarios!

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